07 septiembre, 2016

"¿Puedo quedarme aquí?"


Editorial Contra publica La chica de California, de   John O'Hara (Pensilvania,1905- New Yersey,1970).   
Un volumen  de cuentos  basta para recordar  la maestría en la narración breve de  los  escritores estadounidenses  y para considerar a John  O'Hara  un autor estimable en esa tradición.Se sienten las sombras de Hemingway y Fitzgerald, y la viveza cinematográfica de los diálogos   que  se apunta en el interesante prólogo:
" si los célebres diálogos de Hemingway son sin duda el producto de su imaginación, los de O'Hara parecen más bien  el resultado de una grabación clandestina".  
Todo ello está  en  "¿Puedo quedarme aquí?"  de este  autor, el  más prolífico  colaborador de The New Yorker.


¿Puedo quedarme aquí?

                       
La  actriz famosa se acercó a la ventana y contempló Central Park cubierto de nieve. Por la mañana la radio lo había advertido, y efectivamente, los árboles y el suelo tenían tres dedos de nieve, lo que la hacia sentirse tanto más cómoda y segura de su cálido apartamento.

                                 

La  actriz famosa se acercó a la ventana y contempló Central Park cubierto de nieve. Por la mañana la radio lo había advertido, y efectivamente, los árboles y el suelo tenían tres dedos de nieve, lo que la hacia sentirse tanto más cómoda y segura de su cálido apartamento. No tendría que salir en todo el día. La hija de veintiún años de John Blackwell iba a almorzar con ella y probablemente se quedaría una hora y media; luego no tendría nada que hacer hasta el cóctel de Alfredo Pastorelli, y el tiempo ofrecía una buena escusa para saltárselo. En cuanto a la cena en casa de Maude Long, de un momento a otro recibiría la llamada de Maude. De un momento a otro...y el momento había llegado. 

-La señora Long al teléfono, señora -dijo la sirvienta.
-Lo cogeré aquí, Irene.
-Sí, señora -dijo la sirvienta.
-Hola, Maudie. puesto a que sé porqué me llamas.
-Oh, Terry, ¿has mirado afuera? No me parece justo pedirles a George y Marian que salgan con este tiempo. Podría mandarles mi coche, pero entonces O'Brien no volvería en casa hasta media noche. Y últimamente se ha portado tan bien.
-Así que cancelas la fiesta. No pasa nada, Maudie -dijo Theresa Livingston.
-¿Seguro que no te importa? si quieres venir a cenar, solas tú y yo...Podemos jugar a la canasta. O al gin.                            
 -Maudie, ¿no prefieres darte un buen baño caliente y que te sirvan la cena en una bandeja? Yo es lo que pienso hacer, a menos que te muera por tener compañía.
-Bueno, si estás segura de que no te importa -dijo Maude Long.
-En absoluto. Es en días como hoy que agradezco quedarme calentita en casa. Ah, la de veces que me he levantado en días así deseando no tener que salir. Pero tenía que levantarme para actuar en la matiné del Nixon. Está en Pittsburgh, o estaba.
- Sí, es agradable quedarse en casa remoloneando, ¿verdad? -dijo Maude Long-.¿Qué te vas a poner? 
-¿Hoy?
-Sí, siempre  me gusta saber qué llevas. ¿Qué te pones para estar en casa y no hacer nada?
-Pues hoy me voy a poner el vestido de encaje negro. Suena elegante, pero es que tengo una invitada a almorzar. Una chica a la que no conozco, pero su padre fue pretendiente mío, y hoy viene a verme.
-Puede ser divertido. Pero también puede ser un incordio.
-Sé cómo quitármela de encima, y como sea un incordio, no dudes que lo haré.
- Te creo, Terry. En fin, llamémonos  mañana o así, y siento lo de la cena.
Ahora que había dicho lo del vestido negro de encaje, Terry Livingston lo reconsideró. Por pura deferencia hacia John Blackwell, su hija no podía llevarse la impresión de que la amiga de su padre se había vuelto un vejestorio. No es que el vestido de encaje negro fuera anticuado, pero era negro y de encaje, y por consideración a John era mejor elegir algo más alegre, sobre todo un día como ese.
-Irene, voy a cambiarme el vestido. ¿Qué tengo que sea más alegre?
-El vestido de punto de seda azul, señora. si se lo pone puede estrenar los zapatos de salón azules.
-Dudo con las joyas. Nunca he visto a la joven que va a venir a comer, pero su padre fue uno de mis mayores admiradores, allá por la guerra de Cuba.
-Oh, vamos señora.
-No te creas tampoco era la Segunda Guerra Mundial -dijo Theresa Livingston-. Y no hacía mucho de la Primera Guerra Mundial.
-Póngase algo bueno -dijo Irene-. A mí me gusta el broche de diamante con la filigrana de oro.
-¿Con el vestido de punto de seda azul, tú crees?
-Póngaselo a un lado, que no destaque mucho.
-Muy bien. Has resuelto el problema. Y supongo que va siendo hora de que estrene los zapatos.
-No han salido de ahí desde que se los compró, y los viejos ya están un poco gastados -dijo Irene- . ¿Piensa ofrecerle un cóctel a la muchacha?
-Oh, ya tiene edad para eso. Sí, saca un poco de ginebra y vodka. Los jóvenes beben vodka.
-Y a la una mandaré buscar un camarero.
-Un poco antes. que esté aquí para tomar la nota a la una en punto.
-No le prometo nada. A esa hora es cuando tienen más trabajo, pero lo intentaré. en caso de que quiera librarse de ella, ¿qué hacemos?
-Lo de siempre -dijo Theresa Livinsgton-. A las dos y cuarto te pido que me traigas la pitillera. Tú finges buscarla. La encuentras, me la traes y me recuerdas  que tengo que ir a cambiarme para la cita.
-¿Dónde se supone que es la cita?
-A las tres en el centro, en el despacho de mi abogado.
-Es para asegurarme -dijo Irene- . La última vez que la señora Long estuvo aquí metí bien la pata.
-Oh, con la señora Long no pasa nada. Me pregunto si debería regalarle algo a la señorita Blackwell. Su padre era muy generoso conmigo. Algún detallito que no fuera a echar de menos.
-Tiene varios mecheros que apenas usa.






-¿Hay alguno de plata? Uno de oro sería algo excesivo, pero uno de plata iría bien.
-Tiene uno o dos de plata, y un par en piel de serpiente.
-Uno de piel de serpiente. Llena uno de los de piel de serpiente y ponle el pedernal, si es necesario. Lo tendré en la mano. Será un gesto espontáneo que seguro sabrá apreciar, justo antes de que se vaya. "Quiero que se quede esto. Un pequeño souvenir de nuestro primer encuentro."
-Elegiré uno bonito. De serpiente o de lagarto, uno u otro.
-¿Te encargas de la bebida?. Zumo de tomate, por si pide un Bloody Mary. Veamos, ¿qué más? Pondremos la mesa en el centro del salón. Yo me sentaré en la silla de espaldas a la luz. No es que a esa hora del día me importe mucho, pero ella es joven y podrá soportar el reflejo. Tú presta atención a lo que pida y asegúrate de que el camarero ponga el melón o lo que sea a este lado de la mesa.
-Sí, señora.
Cuando ella llegue yo estaré en el dormitorio. La anunciarán desde abajo y la esperaré en el dormitorio. Tú déjala que pase. lo normal es que se gire hacia la derecha, supongo, y tú le dirás que voy enseguida. No me gusta como queda ese cuadro del presidente Eisenhower. Quitémonos de encima del piano y pongámoslo  donde ella pueda verlo. A Moss Hart no creo que lo reconozca, así que podemos dejarlo ahí. ¿Y Dwight Wiman? No, no sabrá quien es. A Noel Coward puede que sí lo conozca, así que no lo toquemos. Esa foto en la que estoy con Gary Cooper es estupenda. Tengo que acordarme de mandar que la amplien. Gary. Dolores del Río.Un escritor que no recuerdo como se llama. Fay Wray. Este es Cedric Gibbons. Estuvo casado con Dolores del Río. Francres Goldwyn, la señora de Samuel. El encantador Bill Powell y Carole Lombard. Estamos todos, mi primer año en Hollywood. En realidad el segundo, pero no tengo fotos del primero. Era domingo y estábamos en una fiesta en Malibú. Fíjate en Gary ¿a que es un amor? La verdad es que yo no le interesaba lo más mínimo. Esto es de cuando él y aquella chiquilla mexicana, Lupe Vélez, causaban sensación. Hacía años que no miraba esta foto. Me hace vieja, ¿verdad?. Y este. ¿Sabes quién es? Seguro que te lo he contado.
-Nunca me acuerdo de su nombre.
-Es H.G.Wells. Uno de nuestros grandes escritores. No nuestro en el sentido de americano. Era británico. Creo que había ido a visitar a Charlie Chaplin o a alguien. antes o después todo el mundo pasaba por Hollywood. No me hagas caso. Hice mucho dinero en el cine, y gracias a eso me conoció mucha gente que nunca me habría conocido si me hubiera limitado al teatro. En fin , va siendo hora de ponerse el vestido azul.
-Tiene más de una hora, dijo la sirvienta.
Fueron al dormitorio. Irene preparó el vestido azul y tres mecheros.
-Será mejor que no dé el que tiene el reloj -dijo Irene-. Veo que es de Cartier.
-No, le daré este más pequeño. Diría que es de lagarto. Es bonito ¿no crees? Y no queda mal con el vestido. No tengo ni la más remota idea de quién me lo regaló.
-Mientras no fuera el padre de la chica...
-Oh, no. No fue John Blackwell. sus regalos los tengo guardados abajo en la caja fuerte. O al menos la mayoría, pero nunca me regaló ningún mechero. Es el presidente de la Compañía Estadounidense de Accidentes e Indemnizaciones, como su padre antes de él. Una de esas empresas de las que no se oye hablar mucho, pero que ya me gustaría tener su dinero. Son de Baltimore. ¿Te suena un caballo que se llamaba Sin Triunfo? Fue un caballo muy famoso. No sé si ganó el Derby de Kentucky. El padre de esa chica era el dueño. Y te contaré otro secreto para la colección. Para cuando escribas tus memorias. El señor Blackwell, John, siempre quiso ponerle mi nombre a un caballo, pero, claro, estaba casado, y yo también por entonces, y los dos éramos muy discretos. Me pregunto qué sabe de mí la chica. El caso es que John sabía que no podía ponerle mi nombre a un caballo, pero tenía una potra muy prometedora que creía que podía ganar el Derby de Kentucky. Solo ha habido una potra que haya ganado el Derby de Kentucky ¿lo sabías? Una yegua con el desafortunado nombre de Aflicción. Total, que John quería ponerle mi nombre a la potra,pero en lugar de ponerle mi nombre, le puso mis iniciales. La llamó Tres Leguas. T.L. Fue nuestro secreto. Uno de nuestros secretos, mejor dicho. Ay, Señor, recuerdo todas las mentiras inocentes que dijimos para proteger a otra gente. Incluida la chica que va a venir hoy. Listo. ¿Cómo me queda?
-Déjeme que le alise la falda aquí, debajo de la cadera -dijo Irene.
-Tiende a subirse. No sé si debería ponerme una enagua.
-Estará casi todo el tiempo sentada. Apenas se nota. Tenga, el broche -dijo Irene.
-¿Aquí queda bien?
-Sí. A lo mejor un dedo más abajo.
-¿Aquí? -dijo Theresa Livingston.
-Perfecto.
-Listo. Ahora ya podemos recibir a  la señora Evelyn Blackwell.
-Debería llegar en quince minutos.
-Espero que sea puntual
- Lo será si sabe lo que le conviene -dijo Irene.
- A ver si ha salido a su padre. El hombre más bien educado que he conocido.

Theresa Livingston encendió un cigarrillo y fue a verse en el biombo de espejos. Ahora estaba sola; Irene se había  ido a la cocina. La soledad no era mala. Desde que había conseguido que le dieran un camerino privado -y de eso hacía un buen puñado de años- , Theresa siempre había insistido en quedarse sola los últimos cinco minutos antes de salir a actuar. Eso le daba tiempo para serenarse, reunir fuerza, vomitar si era necesario, enjuagarse la boca con un sorbo de champán que no se tragaba, prepararse para el aviso del director de escena, salir y matar a todos esos hijos de puta a base de encanto, belleza y talento. Irene había demostrado gran agudeza al percatarse de que ese era uno de esos momentos, aunque el público consistiera en una sola joven. Muy aguda. La propia Theresa se había engañado con toda aquella cháchara sin lograr ni por un segundo engañar a Irene.

Quería quedarse de pie para que el vestido de punto de seda azul no se levantara, pero pasados diez minutos ya estaba cansada.Sonó el timbre, y Theresa oyó que Irene se dirigía a la puerta des vestíbulo. era el camarero con los menús. Irene, siempre leal,estaba molesta por la tardanza de la chica.
-¿Por qué no pide usted por las dos? -dijo-. ¿O prefiere que lo haga yo?
-Tampoco es que me muera de hambre -dijo Theresa-. Pide tú, Irene.
-Bien, de acuerdo. Huevos a la florentina. Antes el melón. Los huevos a la florentina. Usted no querrá ensalada, así que para ella tampoco pediremos. Y para terminar, sorbete de limón. Ligero pero suficiente. Y usted va a querer su Sanka. Café para ella. ¿Qué le parece?
-Perfecto. Tardarán media hora en traerlo. sin duda ya estará aquí para entonces.
-Y si no, no pienso dejar que suba.
-Oh, será cosa del tráfico. Debe de haber una buena razón.
-¿Y qué pasa con el teléfono? Podría avisar -dijo Irene-. Pasaré la nota y usted se tomará una copa de champán.
-De acuerdo -dijo Theresa.
-Le daremos hasta la una y media en punto -dijo Irene.
Faltaban diez minutos para la una y media cuando la chica llegó.
-Ya está aquí -dijo Irene-. Pero juzgue usted misma en qué estado viene.
-¿Quieres decir que está borracha? -dijo Theresa.
-Está algo, no sé el qué.
-¿Cómo es? ¿Es guapa?
-La verdad es que no se le ve mucho la cara. El pelo se la tapa en gran parte.
-¿Qué te hace pensar que está borracha?
-"Hola", ha dicho. "Hola. ¿Está la señorita Livngston? Soy su invitada. Su in-vi-ta-da."Yo le he dicho que sí, que la estaba usted esperando. ¿Acaso no habían avisado desde abajo? "Ah, sí, claro", ha dicho. "Oh, míralo, Ike",ha dicho al ver al presidente Eisenhower. "Qué monada, ¿verdad?" Ike. Monada.
-Cielo santo. en fin, acabemos con esto -dijo Theresa-.dile que salgo enseguida.
-Le diré que está al teléfono -dijo Irene.
-Quizá sea mejor no dejarla sola. Vigílala para que no empiece a servirse vodka. ¿Es de esas?
-No lo descartaría -dijo Irene-. No descartaría nada con ella. Y recuerde que tiene que ir al centro a ver a su abogado.
-Sí, podemos ahorrarnos la comedia de la pitillera.

Theresa Livingston dejó pasar unos minutos y luego entró a paso ligero y al instante cayó en la cuenta de que Irene no había exagerado. La muchacha estaba de pie, y detrás de su perezosa sonrisa se adivinaban problemas de toda especie. Theresa Livingston la saludó como suelen hacer las damas de sociedad.
-¿Qué tal estás, querida? ¿Le has dicho a Irene qué te apetece beber?
-No me lo ha preguntado, pero me tomaré un Martini con vodka. Por no mezclar.
-Irene, ¿eres tan amable? -dijo Theresa Livingston-. Para mí nada. He pedido el almuerzo para las dos. Así ganamos tiempo. La comida aquí es buena, pero el servicio puede demorarse un poco.
-Ya lo sé.
-Oh, ¿has estado aquí antes?
-No, siempre nos quedamos en el Vanderbilt, pero estuve con unas amigas en el salón No-Sé-Qué ese de abajo.
-Ya veo -dijo Theresa.
-Supongo que llego un poco tarde, pero he venido lo más rápido que he podido.
-Bueno, no hablemos de eso -dijo Theresa-. ¿Por qué no te sientas ahí? Yo me sentaré aquí. qué alegría recibir noticias de tu padre. No sabía que tenía una hija de tu edad. ¿Ya te han presentado en sociedad y todas esas cosas?
-Oh, hace dos años. La presentación completa.
-Por la nota de tu padre entiendo que has dejado los estudios. ¿de verdad quieres ser actriz?
Irene sirvió el cóctel y la muchacha tomó un sorbo.
-No lo sé. Supongo. Me apetece hacer algo, y en cuanto dije lo del teatro, papá dijo que la conocía. supongo que si es amiga de papá, sabrá cómo hace las cosas. Si hubiera dicho que quería ingresar en el Cuerpo de Paz, lo habría arreglado con el presidente Johnson, o al menos lo habría intentado.
-Vaya , eso no lo sé, pero tu padre era muy amigo mío cuando éramos jóvenes. Aunque no lo he visto en ...ay, pobre de mí, desde que naciste.
-Sí, ya lo sé. Desde que tengo memoria ha sido la señora Castleton.
-¿Qué ha sido la señora Castleton?
-La amiga de papá.
-Pero tu padre y tu madre todavía están casados, ¿verdad?
-Por supuesto. Mamá no piensa soltar el botín ¿por qué iba a hacerlo? ¿podría tomarme otro de estos? Yo misma lo preparo, no se moleste.
-Claro que sí, pero puede que tengas que terminártelo en la mesa.
-¿Qué apostamos? -dijo la muchacha yendo con la copa hacia el mueble-bar-. Al principio mamá dijo que seguirían casados hasta mi presentación en sociedad, aunque no sé que importancia puede tener eso, ni siquiera en Baltimore. Pero luego me presentaron y no volvió a hablarse de divorcio. Si tía Dorothy quisiera que se divorciase, se divorciaría, pero solamente llamarse Dorothy Castleton todavía es mejor visto que llamarse Dorothy Blackwell. Y ya están viejos.
-Sí, todos lo estamos.
-No quería decir eso, señorita Livingston.
-No sé que más puedes haber querido decir, teniendo en cuenta que tengo la misma esas que tu padre y tu madre.De la señora Castleton no puedo hablar, claro.
-La misma edad. Todos están entre los cincuenta y muchos y los sesenta y pocos, creo. Vamos que no están precisamente en la jeunesse dorée.
-No. Y ya veo que en Baltimore se cuecen habas como en todas partes.El caso es que tu padre quería que tuviera una charla contigo sobre el teatro. Cosa que hago encantada. aunque tú no pareces arder en deseos de ser actriz.
-Me da bastante igual, francamente. Fue papá el que, nada más mencionar lo del teatro...
-¿Y por qué lo mencionaste?
-¿Qué por qué lo mencioné? Pues supongo que porque me apetecía hacer algo, pero a la hora de pensar en qué podría hacer, agotamos todas las opciones excepto la equitación y hacer de modelo.
-Y naturalmente pensaste en los escenarios.
-No, no lo pensé. La idea fue de papá. Todo esto ha sido idea suya. Creo que solo quería presumir de conocerla. Yo no me hago ilusiones de llegar a ser actriz, lo que me faltaba.

Irene fue a la puerta para dejar entrar al camarero con la mesa de ruedas.
-Habría perdido usted la apuesta -dijo la chica-. no tendré que acabarme la copa en la mesa.
-Bueno, entonces no se trata de utilizar mi influencia para que entres en la Academia ni nada por el estilo -dijo Theresa-. Debo decir que eso me alivia. La verdad es que no me gustaría quitarle su oportunidad a alguien a quien de verdad le importe el teatro.
-Olvídelo. siento haberle hecho perder el tiempo, pero no ha sido culpa mía. Papá es como una apisonadora, y cuando se le mete algo en la cabeza insiste hasta que te rindes.
-¿Vamos a sentarnos? ¿Por qué no te sientas ahí? Yo me sentaré aquí-dijo Theresa.
Tomaron asiento en la mesa, pero era evidente que la muchacha no tenía ninguna intención de tocar el melón.
-¿Prefieres otra cosa? -dijo Theresa-. ¿Jugo de tomate o algo así? No hay ni que pedirlo abajo.
-No, gracias.
-Tenemos huevos a la benedictina -dijo Theresa.
-Huevos a la florentina, señora -dijo Irene.
-No te preocupes por mí -dijo la chica.
-¿La acompañas al baño, Irene?
-Sí, señora.
-Solo dígame dónde está, no me  acompañe -dijo la chica.
-Pasada esa puerta que va al dormitorio. ahí está el baño -dijo Theresa.
-Los huevos a la florentina -dijo la chica-. Huevos lo que sea.
Salió del salón a toda prisa.
-Espero que llegue -dijo Irene.
-Sí -dijo Theresa-. Creo que será mejor que te lleves la mesa al vestíbulo. Deja el café. Voy a tomarme uno ahora; tú puedes ir haciendo más , Irene.
-¿No piensa usted comer nada?
-No.
-Nueve dólares tirados por el desagüe.
-Ya lo sé, pero no tengo apetito, así que no insistas.

Theresa se tomó dos tazas de café y se fumó varios cigarrillos.
-Creo que debería ir a ver cómo se encuentra -dijo.
-¿Quiere que vaya yo ? -dijo Irene.
-No, ya voy yo -dijo Theresa.
Fue al dormitorio y se encontró a la chica tendida en la cama, envuelta con la enagua y con la mirada fija en el techo.
-¿Quieres algo,Evelyn?
-Sí -dijo la chica.
-¿Qué?
-¿Puedo quedarme aquí un rato?
-Puedes quedarte todo el tiempo que quieras, criatura -dijo Theresa Livingston.

                                                                
"Can I Stay Here?"/ The Saturday Evening Post, 16 mayo de 1964 




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John O'Hara, La chica de California y otros relatos, Editorial Contra,2015









20 junio, 2016

POETAS Italianos de Urgencia






Vista de Venecia de Martín Rico y Ortega (El Escorial, 1833- Venecia,1908), pintor español que vivió los últimos cuarenta años de su vida  en Venecia, y está enterrado en el cementerio de San Michele.
                             


1-Dante Alighieri


               Reading Dante III, 2010, instalación de la artista  neoyorquina Joan Jonas.
                                            

Paolo y Francesca

Poi mi rivolsi a loro e parla' io,

e cominciai: "Francesca, i tuoi martiri
a lacrimar mi fanno tristo e pio.
Ma dimmi: al tempo de' dolce sospiri,
a che e come concedette Amore
che conosceste i dubbiosi disiri?".
E quella a me: Nessun maggior dolore
che ricordarsi del tempo felice
nella miseria; e ciò sa 'l tuo dottore.
Ma s' a conoscer la prima radice
del nostro amor tu hai cotanto affetto,
dirò come colui che piange e dice.
Noi leggiavamo un giorno per diletto
di Lancialotto come amor lo strinse:
soli eravamo e sanza alcun sospetto.
Per piú fiate li occhi ci sospinse
quella lettura, e scolorocci il viso; 
ma solo un punto fu quel che ci vinse.
Quando leggemo il disiato riso
esser baciato da cotanto amante,
questi, che mai da me non fia diviso,
la bocca mi baciò tutto tremante.
Galeotto fu il libro e chi lo scrisse:
quel giorno piú non vi leggemmo avante".De: Inferno, Canto V
A ellas después encaminé mi acento/ y comencé: "Francesca, tus torturas/ me hacen llorar con triste sentimiento./ Mas di: en el tiempo aquel de las venturas/¿cómo y por qué te concedió el amor/ conocer las pasiones más oscuras?"/ Y ella me dijo:"No hay dolor mayor/ que recordar el tiempo de la dicha/ en desgracia; y lo sabe tu doctor./ Pero si de este amor y esta desdicha/ conocer quieres la raíz primera,/con palabras y llanto será dicha./Cómo el amor a Lanzalote hiriera,/por deleite, leíamos un día:/soledad sin sospechas la nuestra era./Palidecimos y nos suspendía/ nuestra lectura, y a veces la mirada;/y un pasaje, por fin, nos vencería./Al leer que la risa deseada/ besada fue por el fogoso amante,/éste de quien jamás seré apartada,/la boca me besó todo anhelante./ Galeoto fue el libro y quien lo hiciera:/ no leímos ya más desde ese instante.

Después de una lectura de Dante/ Franz Liszt


(ltimo viaje y muerte de Ulises)"Quando
mi diparti' da Circe, che sottrasse 
me piú d'un anno là presso a Gaeta,
prima che sí Enea la nomasse,
né dolcezza di figlio, ne la pièta
del vechio padre, né 'l debito amore
lo qual dovea Penelopé far lieta,
vincer poter dentro da me l'ardore
ch' i' ebbi a divenir del mondo esperto,
e delli vizi umani e del valore;
ma misi me per l'alto mare aperto
sol con un legno e con quella compagna
picciola dalla qual non fui diserto.
L' un lito e l'altro vidi infin la Spagna,
fin nel Marrocco, e l'isola de'Sardi,
e l'altre che quel mare intorno bagna.
Io e' compagni eravan vecchi e tardi
quando venimmo a quella foce stretta
dov' Ercule segnò li suoi riguardi,
acciò che l'uom piú oltre non si metta:
dalla man destra mi lasciai Sibilia,
dall'altra già m'avea lasciata Setta.
"O frati", dissi, "che per cento milia
perigli siete giunti all' occidente, 
a questa tanto picciola vigilia
de' nostri sensi ch'è del rimanente,
non vogliate negar l'esperienza,
di retro al sol, del mondo sanza gente.
Considerate la vostra semenza:
fatti non foste a viver come bruti,
ma per seguir virtute e conoscenza".
Li miei compagni fec'io sí aguti,
con questa orazion picciola, al camino,
che a pena poscia li avrei ritenuti;
e  volta nostra poppa nel matino,
dei remi facemmo ali al folle volo,
sempre acquistando dal lato mancino.
Tutte le stelle già dell'altro polo
vedea la notte e'l nostro tanto basso,
che non surgea fuor del marin suolo.
Cinque volte racceso e tante casso
lo lume era di sotto dalla luna,
poi che 'ntrati erevan nell'alto passo,
quando n'apparve una montagna, bruna
per la distanza, e parvemi alta tanto
quanto veduta non avea alcuna.
Noi ce allegrammo, e tosto tornò in pianto;
che della nova terra un turbo nacque,
e percosse del legno il primo canto.
Tre volte il fe' girar con tutte l'acque:
alla quarta levar la poppa in suso
e la prora ire in giú, com' altrui piacque,
infin che 'l mar fu sopra noi richiuso". Inferno, Canto XXVI
"Cuando/de Circe me alejé, que me guardara/ por más de un año cerca de Gaeta,/antes de que así Eneas la llamara,/ni el halago de un hijo, ni la inquieta/ piedad de un padre viejo, ni el amor/ que debía a Penélope discreta,/dentro de mí vencieron el ardor/ de conocer el mundo y enterarme/ de los vicios humanos, y el valor;/quise por altamar aventurarme/con sólo un leño y con la fiel compaña/ que jamás consintió en abandonarme./Una costa y la otra vi hasta España/ y Marruecos, y la isla de los Sardos/ y otras que el mismo mar rodea y baña./Cuando estábamos ya viejos y tardos,/al estrecho llegamos donde había/Hércules elevado los resguardos/ que al navegante niega la franquía./Sevilla a mi derecha se quedaba/ y Ceuta al otro lado se veía./"Oh hermanos, que llegáis", yo les hablaba,/tras de cien mil peligros a Occidente,/cuando de los sentidos ya se acaba/ la vigilia, y es poco el remanente,/negaros no queráis a la experiencia/ de ir tras el sol por ese mar sin gente./"Considerad", seguí, "vuestra ascendencia:/para vida animal no habéis nacido,/ sino para adquirir virtud y ciencia"./A mis hombres de tal suerte he movido,/con mi corta oración a la jornada/ que no podría haberlos contenido;/le volvimos la popa a la alborada,/del remo hicimos ala al loco vuelo/ y a la izquierda la nave fue guiada./Del otro polo ya veía el cielo/por la noche, y el nuestro había bajado/ y no se lazaba del marino suelo./Cinco veces se había iluminado/ y apagado la esfera de la luna/ después del noble rumbo haber tomado,/cuando mostróse una montaña oscura/ por la distancia; y se elevaba tanto/que tan alta no vi jamás ninguna./Nuestra alegría se convierte en llanto,/pues de la nueva tierra un viento nace/que del leño sacude el primer canto;/con las aguas tres veces girar le hace/ y a la cuarta la popa es elevada,/se hunde la proa -que a otro así le place-/y nos cubre por fin la mar airada.  
Roberto Benigni explica, recita y contagia  con la épica  del Canto XXVI
                                    

2-Francesco Petrarca


                                                       
 
                                                                 Ambrogio Lorenzetti, El buen gobierno (det.)


CLVII


Quel sempre acerbo et honorato giorno

mandò si al cor l'imagine sua viva
che 'ngegno o stil non fia mai che 'ldescriva,
ma spesso a lui co la memoria torno.

L'atto d'ogni gentil pietate adorno,

e 'l dolce amaro lamentar ch'i' udiva,
facean dubbiar, se mortal donna o diva
fosse che 'l ciel rasserenava intorno.

La testa òr fino, et calda neve el volto,

hebeno i cigli, et gli occhi eran stelle,
onde Amor l'arco non tendeva in fallo;

perle e rose vermiglie, ove l'accolto

dolor formaba ardenti voci et belle;
fiamma i sospir', le lagrime cristallo.
CLVII/ Aquel acerbo y honorable día/tan viva al corazón mandó su imagen/ que no ha de describirlo ingenio o pluma,/aunque vuelvo hacia él con la memoria.//El gesto lleno de piedad y el dulce/ amargo lamentar que yo escuchaba/ dudar hacían si mortal o diosa/ era aquella que al cielo aquietó en torno.//Oro el cabello, el rostro nieve cálida,/cejas y ojos, ébano y estrellas,/donde Amor no tendía su arco en falso;//perlas y rosas, donde recogido/ daba el dolor ardientes voces bellas;/cristal el llanto, y llama los suspiros.
CLXXXVII

Giunto Alexandro a la famosa tomba

del fero Achille, sospirando disse:
O fortunato, che si chiara tromba
trovasti, et chi di te sí alto scrisse!

Ma questa pura et candida colomba,

a cui non so s'al modo mai par visse,
nel mio stil frale assai poco rimbomba:
cosí son le sua sorti a ciascun fisse.

Ché d'Omero dignissima et d'Orpheo,

o del pastor ch'anchor Mantova honora,
ch'andassen sempre lei sola cantando.

stella difforme et fato sol qui reo

commise a tal che 'l suo bel nomeadora,
ma forse scema sue lode parlando.
CLXXXVII//Y llegado Alejandro a la gran tumba/del fiero Aquiles,suspirando dijo:/"Afortunado tú que clara trompeta/ hallaste, y quien de ti escribió tan alto."//Mas en cambio a esta cándida paloma,/que no sé si otra igual ha visto el mundo,/ en mi frágil estilo apenas suena;/así se fija a cada cual su suerte.//Que de Homero dignísima y de Orfeo/ o del pastor al cual aún honra Mantua/para que siempre sola la cantasen,//deforme estrella y sino aquí culpable/ le dio el encargo a quien su nombre adora,/ más rebaja quizá su elogio hablando.
Francesco Petrarca, Cancionero II, Cátedra
      
                                                  


3-Miguel Ángel 

                                               



                                                                                                                                             Sibila de Delfos, Capilla Sixtina


LXXIII


MENTRE del foco son scacciata e priva,

morir m'è forza, ove si vive e campa;
e'l mie cibo è sol quel c'arde e avvampa,
e di quel c'altri muor, convien ch'i' viva.

LXXIII//MIENTRAS me impulsa el fuego que me esquiva,/ muero por fuerza donde hay vida extrema:/es mi alimento lo que abrasa y quema/y de lo que es mortal,fuerza es que viva.



CCXLVII


CARO m'è 'l  sonno, e più l'esser di sasso,

mentre che 'l danno e la vergogna dura;
non veder, non sentir m'è gran ventura;
però non mi destar, deh, parla basso.


CCXLVII//Me place el sueño, y más ser piedra inerte/ mientras el daño y la ignominia dura./No ver, nada sentir, me es gran ventura./¡Baja la voz! Que nadie me despierte.

CCXLVIII

DAL ciel discese, e col mortal suo, poi
che visto ebbe l´inferno giusto e 'l pio,
ritornò vivo a contemplare Dio,
per dar di tutto il vero lume a noi,

lucente stella, che co' raggi suoi
fe' chiaro a torto el nido ove nacqu'io,
né sare l'premio tutto `l mondo rio;
tu sol, che la creasti, esser quel puoi.

Di Dsnte dico, che mal conosciute
fur l' opre suo da quel popolo ingrato
che solo a' iusti manca di salute.

Fuss' io pur lui! C'a tal fortuna nato,
per l'aspro esilio suo, co' la virtute,
dare' del mundo il più felice stato.

CCXLVIII//DEL cielo descendió y, en su envoltura/mortal, el justo infierno vio y el pío,/ y tornó a ver de Dios el poderío/ para traernos la verdad más pura,//que al astro claro que con su hermosura/ honró,sin merecerlo,al suelo mío/no bastará a premiarle el mundo impío,/pues sólo en vos,Señor,halló ventura.//De Dante digo, que desconocido/ fue, cual sus obras, de su ingrata gente,/de quien tan sólo el justo es ofendido.//¡Si fuera yo! por su virtud ardiente/ en su destierro amargo y combatido/yo cambiaría el hado más sonriente.


MICHEANGELO BUONARROTI,Rimas (1507-1555),Pre-Textos




4-Giacomo Leopardi



                                                                                                         
 Friedrich


L'Infinito


Sempre caro mi fu quest' ermo colle,

e questa siepe, che da tanta parte
dell' ultimo orizzonte il guardo esclude.
Ma sedendo e mirando, interminati
spazi di là da quella, e sovrumani
silenzi,, e profondissima quiete
io nel pensier mi fingo; over per poco
il cor non si spaura. E come il vento
odo stormir tra queste piante, io quello
infinito silenzio a questa voce
vo comparando: e mi sovvien l'eterno,
e le morte stagioni, e la presente
e viva, e il suon di lei. Così tra questa
immensità s'annega il pensier mio:
e il naufragar m'e dolce in questo mare.
El infinito//Siempre caro me fue este yermo cerro/ y esta espesura, que de tanta parte/del último horizonte el ver impide./Más sentado y mirando,interminables/ espacios a su extremo, y sobrehumanos/silencios, y hondísimas quietudes/ imagino en mi mente; hasta que casi/ el pecho se estremece. Y cuando el viento/ oigo crujir entre el ramaje, yo ese/infinito silencio a este susurro/voy comparando:y en lo eterno pienso,/y en la edad que ya ha muerto y la presente,/y viva, y en su voz. Así entre esta/inmensidad mi pensamiento anega:/y naufragar en este mar me es dulce. 

Sopra il monumento di Dante che si preparava in Firenze


[...]

D'aria e d'ingegno e di `parlar diverso
per lo toscano suol cercando gia
l'ospite desioso
dove giaccia colui pero lo cui verso
il meonio cantor non è più solo.
Ed, oh vergogna! udia
che non che il cener freddo e l'ossa nude
giaccian esuli ancora
dopo il funereo di sott'altro suolo,
ma non sorgea dentro de tue mura un sasso,
Firenze, a quello per la cui virtude
tutto il mondo t'onora [...]
Extranjero de aspecto, lengua, espíritu,/por la tierra toscana iba buscando/ el huésped deseoso/ donde yacía aquel con cuyo verso/ sólo al meonio cantor puede igualarse/Y, oh vergüenza, oía/ que no sólo huesos desnudos y ceniza fría/yacían aún en el destierro/ bajo/ bajo otro suelo, desde el día fúnebre,/y no surgía piedra tras sus muros/ que perpetuara, Florencia, las virtudes/ que honra todo el mundo [...]

Giacomo Leopardi, Cantos, Cátedra.

Giacomo Leopardi, Cantos, Galaxia Gutenberg, 2006



5-Giuseppe Ungaretti


                     

                     Giacomo Balla


Segreto del poeta


Solo ho amica la notte.

Sempre potrò trascorrere con essa
D'attimo in attimo, non ore vane;
Ma tempo cui il mio palpito trasmetto
Come m'aggrada, senza mai distrarmene.

Avviene quando sento,

Mentre riprende a distaccarsi da ombre,
La speranza inmutabile
In me che fuoco nuovamente scova
E nel silenzio restituendo va,
A gesti tuoi terreni
Talmente amati che  inmortali parvero,
Luce.
Secreto del poeta//Sólo la noche tengo por amiga./Siempre seré capaz de transcurrir con ella/ De momento en momento, horas no vanas;/sino el tiempo al que infundo mi latido/Como me agrada, y nunca me distrae.//Sucede cuando siento,/Mientras vuelva a apartarse de las sombras,/ la esperanza inmutable/ Que en mí de nuevo el fuego desanida/ y en el silencio restaurando va, a tus gestos terrenos/ Que inmortales juzgué de tan amados,/ Luz.
Apéndice
Ultimi cori per
La terra promesa
I
Agglutinati all'oggi
I giorni del passato
E gli altri che verranno.

Per anni e lungo secoli

Ogni attimo sorpresa
Nel sapere che ancora siamo in vita,
Che scorre sempre come sempre il vivere,
Dono e pena inattesi
Nel turbinìo continuo
Dei vani mutamenti.

Tale per nostra sorte

Il viaggio che proseguo,
In un battibaleno
Esumando, inventando
Da capo a fondo il tempo,
Profugo come gli altri
Che furono, che sono, che saranno.
APENDICE/ Últimos coros para/ La tierra prometida.//Cumulados al hoy/Los días del pasado/Y los que han de venir//Por años y por siglos/Cada instante sorpresa/ De saber que seguimos aún en vida,/Que el vivir fluye siempre como siempre,/Don y pena impensados/En el ciclón continuo/De las vanas mudanzas.//Tal para suerte nuestra/El viaje que prosigo,/En un pestañear/Exhumando, inventando/ De cabo a rabo el tiempo,/Prófugo igual que todos/Los que fueron, que son y que serán.
Quiete

L'uva è matura, il campo arato,


Si stacca il monte dalla nuvole.


Sui polverosi specchi dell'estate

Caduta è l'ombra,

Tra le dita incerte

Il loro lume è chiaro,
E lontano.

Colle rondini fugge

L'ultimo strazio.
Quietud//La uva está madura, el campo arado,//el monte se destaca de las nubes.//en los espejos polvorientos del estío/ha caído la sombra,//entre los dedos inciertos/su resplandor es claro/ y lejano.//Y con las golondrinas huye/la última pena. 
Giuseppe Ungaretti, Sentimiento del tiempo, Galaxia Gutenberg 


6-Eugenio Montale 
                          


                                    
                                  
                                   Renato GuttusoIl Caffè Greco


In limine


Godi se il vento ch'entra nel pomario

vi rimena l'ondata della vita:
qui dove affonda un morto
viluppo di memorie,
orto non era, ma reliquiario

Il frullo che tui senti non è un volo,

ma il commuoversi dell'eterno grembo;
vedi che si trasforma questo lembo
di terra solitario in un crogiuolo.

Un rovello è di qua dall'erto muro.

se procedi t'imbatti
tu forse nel fantasma che ti salva:
si compongono qui le storie, gli atti
scancellati pel giuoco del futuro.

Cerca una maglia rotta nella rete

che ci stringe, tu balza fuori, fuggi!
Va, per te l'ho pregato, -ora la sete
mi sarà lieve, meno acre la ruggine...(Ossi di seppia, 1920-27)


Le parole


Le parole

se si ridestano
rifiutano la sede
più propizia, la carta
di Fabriano, l'inchiostro
di china, la cartella
di cuoio o di velluto
che le tenga in segreto;

le parole

quando si svegliano
si adagiano sul retro
delle fatture, sui margini
dei bolletini del loto,
sulle partecipazioni
matrimoniali o di lutto;
.......................................
le parole
dopo un'eterna attesa
rinunziano alla speranza
di essere pronunziate
una volta per tutte
e poi morire
con chi le ha possedute.
Las palabras//Las palabras/ si se despiertan/rehúsan el albergue/ más propicio, el papel/Fabriano, la tinta/china, la carpeta/de cuero o terciopelo/que las conserve ocultas;//las palabras/ cuando despiertan/ se posan en el revés/ de las facturas, en los márgenes/ de los billetes de lotería,/en las participaciones/ de bodas y defunciones;[...]las palabras/después de una espera eterna/renuncian ala esperanza/ de ser pronunciadas/ una vez por todas/ y después morir/ con quien las hizo suyas.

Fine del '68


Ho contemplato dalla luna, o quasi,

il modesto pianeta che contiene
filosofia, teologia,política,
pornografia, letteratura, scienze
palesi o arcane. Dentro c'è anche l'uomo,
ed io tra questi. E tutto è molto strano.

Tra poche ore sarà notte e l'anno

finirà tra esplosioni di spumanti
e di petardi. Forse di bombe o peggio,
ma non qui dove sto.Se uno muore
non importa a nessuno purché sia
sconosciuto e lontano.
Fin del '68//Contemplé desde la luna, o casi/el modesto planeta que contiene/filosofía, teología, política/pornografía,literatura, ciencias/ visibles u ocultas.En  él está también/ el hombre, y yo entre ellos. Y todo es muy extraño.//Va a anochecer dentro de poco, el año/acabará entre estallidos de petardos/ y champán. Tal vez de bombas o algo peor,/pero no aquí donde me encuentro. Si alguien muere/ a nadie le importa mientras sea/ desconocido y lejano.
Due prose veneziane
I
Dalla finestre si vedevano dattilografe.
Sotto, il vicolo, tanfo di scampi fritti,
qualche zaffata de nausea dal canale.
Bell'affare a Venezia
affaciarsi su quel paesaggio e lei
venuta da lontano. Lei che amava solo
Gesualdo Bach e Mozart e io l'orrido
repertorio operistico con qualche preferenza
per il peggiore. Poi a complicare le cose
l'orologio che segna le cinque e sono le quattro,
l'uscita intempestiva, San Marco, il Florian deserto,
la riva degli Schiavoni, la trattoria Paganelli
raccomandata da qualche avaro pittore toscano,
due camere neppure comunicanti e il giorno
dopo vederti tirar dritta senza
degnare di un'occhiata il mio Ranzoni.
...........................................................
I.-Dos prosas venecianas//Desde las ventanas se veían mecanógrafas./Abajo el callejón,tufo de cámbaros fritos,/una vaharada de náusea desde el canal./Menudo lío en Venecia/ asomarse a ese paisaje y ella/llegada de lejos. Ella que sólo amaba/ a Gesualdo Bach y a Mozart y yo el horrendo/ repertorio operístico con cierta inclinación por el peor./Después, para enredar aún más las cosas,/el reloj que marca las cinco y son las cuatro,/la salida intenpestiva, San Marcos, el Florian desierto,/la riva degli Schiavoni, la tratoría Paganelli/ que nos recomendó un pintor toscano avaro,/dos cuartos ni siquiera comunicados,/y el día después ves cómo sigues caminado sin dignarte/echar un a mirada a mi Ranzoni.[...]
 II

Il Farfarella garrulo portiere ligio agli ordini
disse ch'era vietato disturbare
l'uomo delle corride e dei safari.
Lo supplico di tentare, sono un amico de Pound
(esageravo alquanto) e merito un trattamento
particolare. Chissà che...L'altro alza la cornetta,
parla ascolta straparla ed eco che
l'orso Hemingway ha abbocato all'amo.
È ancora a letto, dal pelame bucano
solo gli occhi e gli eczemi.
Due o tre bottiglie vuote di Merlot,
avanguardia del grosso che verrà.
Giù al ristorante tutti sono tavola.
Parliamo non di lui ma della nostra
Adrienne Monnier carissima, di rue de l'Odéon,
di Sylvia Beach, di Larbaud, dei ruggenti anni trenta
e dei ragianti cinquanta. Parigi Londra un porcaio
New York stinking, pestifera. Niente cacce in palude,
niente anatre selvatiche, niente ragazze
e nemmeno lídea di un libro simile.
................................................................ 
II.-Farfarella, portero parlanchín fiel a las órdenes/dijo que estaba/prohibido molestar al hombre/ de las corridas y los safaris./Haga el intento, se lo ruego, soy un amigo de Pound/(exageraba un poco) y me merezco un trato/especial.A lo mejor...El otro levanta el auricular,/habla, escucha, parlotea y hete ahí/ que el oso Hemingway mordió el anzuelo./Sigue en la cama y entre la pelambre/ despuntan sólo los ojos y los eczemas./Dos o tres botellas vacías de Merlot,/avanzada de lo que vendrá./Abajo en el restaurante todos están a la mesa./Hablamos no de él sino de nuestra/queridísima Adrianne Monnier, de la rue de l'Odéon,/de Sylvia Beach, de Larbaud, de los rugientes años treinta/ y los rebuznantes cincuenta.París y Londres, estercoleros,/Nueva York stinking, detestable. Nada de caza/en los pantanos, nada de patos salvajes, nada de muchachas/y ni siquiera la idea de un libro semejante.[...]
I limoni
 Eugenio Montale, Poesía completa, Galaxia Gutenberg

7 -Mario Luzi


                                        

                                   Simone Martini, Guidoriccio da fogliano

Parca-Villaggio


A lungo si parlò di te attorno ai fuochi

dopo le devozioni della sera
in queste case grige ove impassibile
il tempo porta a scaccia volti d'uomini.

Dopo il discorso cadde su altri ed suoi averi,

furono matrimoni, morti, nascite,
il mesto rituale della vita.
Qualcuno, forestiero, passò di qui e scomparve.

Io vecchia donna in questa vecchia casa,

cucio il passato col presente, intesso
la tua infanzia con quella di tuo figlio
che traversa la piazza con le rondini.
PARCA-ALDEA//Junto al fuego se habló mucho de ti/tras atender los rezos vespertinos/en estas casa grises donde, frío,/el tiempo trae y se lleva rostros de hombres.//Fue a dar luego la charla en otros, sus riquezas,/y fueron bodas, muertes, nacimientos,/el triste rito de la vida./Alguno, forastero,llegó hasta aquí y se fue.//Y yo, vieja mujer en esta vieja casa,/voy cosiendo el pasado con el presente, y tejo/tu infancia con la infancia de tu hijo/que atraviesa la plaza junto a las golondrinas.
RETIRANO la loro ombra le cose,
si nascondono  nella loro luce
i luoghi.È il tuo pieno mezzogiono.
Non distrarti. Non perdere fulgore
né quel suo numinoso ottenebramento.

Cuoce, grano solare,
il seme che fu oscuro
dell'arte, della conoscenza.
Maturano ugualmente
il sapere e il non sapere.

Perficiunt,

perfezionano essi
il cuore, il senso invece
si smarrisce.
                          L' imagine è ben ferma
ma brulica. Fiammante il girasole
della tua mortalità.
SU SOMBRA van quitándose las cosas,/se esconden ne su luz/los sitios.Es tu pleno mediodía./Concéntrate. No pierdas su fulgor/ ni su oscurecimiento numinoso.//Grano solar, calienta/el germen que fue oscuro/del arte, del conocimiento./Maduran igualmente/ saber y no saber./Perficiunt,/perfeccionan los dos/el corazón, pero el sentido/se ha perdido./La imagen se ha parado/ pero hormiguea.Fulge el girasol/ de tu inmortalidad.
Petrarca

Perché non lo lascviava
un momento con lo sguardo?
Lo seguiva in ogni istante
dell'opera, scrutava
il lavorioso facimento
dei volti, dei panneggi,
aspettava trepidando
la mandorla degli occhi,
dagli occhi il loro misericordioso dardo.
"Studiava il poeta della Corte
maestro in cortesia
la mia sovranità, la mia maestria,
domandaba elemosina
di luce e di pietà
alle mie storie la sua arte
che non aveva storia -divorata
dalla beltà, assetata di grazia."
PETRARCA//¿Por qué no lo dejaba/un rato con los ojos?/ Lo seguía en todo instante/de la obra, escrutaba/ la laboriosa creación/ de los rostros, los pliegues,/aguardaba temiendo/ la mandorla de los ojos,/desde los ojos su misericordioso dardo./"Estudiaba el poeta de la corte/ maestro en cortesía/mi superioridad, mi maestría,/mendigaba limosna/ de luz y de piedad/ a mis historias su arte/que no tenía historia -devorada/por la belleza, sedienta de gracia"
8 -Andrea Zanzotto
                                               

                                                 

Cussì,co Federico me à mostrà carnevai e Venezhie

che déa s'ciantis e baléa 'fa ale de pavéi
de mili segnati e color
mai strachi de dugar a far fola e missiarse
senzha che se savèsse quel che devero i fusse
né che man né che ocio li'vèsse buridi fora-;
Así cuando Federico me mostró carnavales y Venecias/ que alumbraban y bailaban como alas de mariposas/ de miles de variedaes y colores/ nunca cansados de jugar a ser gente y mezclarse/ sin que se supiera lo que de verdad fuesen/ni qué mano ni qué ojo los había sacado;
Togli dalla finestra i fiori
e guardali dal gelo notturno.
Abbaiarono i cani
stridettero le saracinesche
nei monti oscuri.

Il ghiaccio già appanna la vasca,

più non abbrividisce il pioppo.
Togli i fiori azzurri. Chiudi la finestra.
Quando già apparvero le stelle.
Quita de la ventana las flores/ y resguárdalas del frío nocturno./Ladraron los perros/ chirriaron las  compuertas/ en los montes oscuros.//El hielo ya empaña la tina,/ya no se estremece el álamo./Quita las flores azules.Cierra la ventana./Y aparecen las estrellas.

Ormai

Ormai la primula e il calore

ai piedi e il verde acume del mondo

I tappeti scoperti

le logge vobrate dal vento ed il sole
tranquillo baco di spinosi boschi;
il mio male lontano, la sete distinta
come un'altra vita nel petto

Qui non resta cingersi intorno il paesaggio

qui volgere le spalle
AHORA/ Ahora la prímula y el calor/a los pies y el verde ingenio del mundo//Las alfombras descubiertas/los balcones se estremecen por el viento y el sol/ tranquilo el gusano de bosques espinosos;/mi mal lejano, la sed distinta/como otra vida en el pecho//Aquí no queda más que ceñirse al paisaje/ aquí volver la espalda.
Con Proust al telefono

Telefoni misteri gloriosi

di qui tranquilli  abusiamo pur
se con Proust la nonna aspettiamo;
fax che mi date un tuffo al cuore
quando parte il foglio in cui cadete;

dissoluzione negl''infidi golfi nei

non nei sì nei ni nei nèi
nelle nicchie della Rete-

rete di ali di pipistrelli

rete in cui qual mosca
caduto mi sento
tremando per el ragno
imminente, e la sua bava losca.


CON PROUST AL TELÉFONO/Teléfonos misterios gloriosos/ de los cuales tranquilos abusamos aunque/con Proust a la abuela esperemos;/Faxes que me dais un vuelco al corazón/cundo desprendes la hoja en la que caéis;//disolución en los peligrosos golfos en los / no en los sí en los ni en los nones/ en los nichos de la Red-//red de alas de murciélagos/ red en donde cual mosca/caída me siento/ temblando por la araña/ inminente, y su baba aviesa.
Andrea Zanzotto,-1 Policia selecta, Vaso Roto

9-ALDA MERINI


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giorgio morandi

2
Il manicomio è una grande cassa
di risonanza
e il delirio diventa eco
l'anonimità misura,
il manicomio è il monte Sinai,
maledetto, su cui tu ricevi
le tavole di una legge
agli uomini sconosciuta.


El manicomio es una inmensa caja/de resonancia/donde el delirio deviene eco/el anonimato medida,/el manicomio es el Monte Sinaí,/maldito, en el cual recibes/ las tablas de una ley/por los hombres ignorada.

3

Al cancello si aggrumano le vittime
volti nudi e perfetti
chiusi nell'ignoranza,
paradossali mani
avvinghiate ad un ferro,
e fuori il treno che passa
assolato leggero,
uno schianto di luce propria
sopra il mio margine offeso.

En la verja se apilan las víctimas/desnudos rostros perfectos/encerrados en la ignorancia,/manos paradójicas/aferradas a un hierro,/y afuera el tren que pasa/soleado ligero,/un fragor de luz propia/ sobre mi margen dolido.

19

La luna s'apre nei giardini del manicomio,
qualche malato sospira,
mano nella tasca nuda.
La luna chiede tormento
e chiede sangue ai reclusi:
ho visto un malato
morire dissanguatto
sotto la luna accesa.

La luna se abre en los jardines del manicomio,/algún enfermo suspira,/la mano en el bolsillo desnudo./La luna pide tormento/ y pide sangre a los internos:/he visto un enfermo/ morir desangrado/ bajo la luna encendida.


Alda Merini, La Tierra Santa, Pre-textos 



Ho un rigo musicale sopra il canto

anche quando io vendo discipline:

è il rigo di una grande annunciazione,

il rigo della mia follia.


Vorrei conoscere canestri di fede,

il salterio e un branco di domande,

perché io sono Rebeca

in cerca di innumerevoli fogli.

CON pentagrama creo el canto/incluso cuando a cantar enseño:/es el pentagrama de una gran anunciación,/pentagrama de mi locura.//Conocer quisiera espuertas de fe,/el salterio, y un puñado de preguntas,/porque yo soy Rebeca/en busca de infinitas hojas.


Alda Merini,Baladas no pagadas, La poesía Señor Hidalgo









continúa...